Hace mucho frio

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Hace mucho pero que mucho frío. Así me siento con una taza de café con leche bien caliente, una manta sobre mis hombros y la calefacción puesta mientras miro por la ventana, pienso en nosotros y me atrevo a expresar todo este pesar bajo unas palabras sombrías y tristes. Porque cuando alguien se siente triste, desamparado o abatido por la vida, el frío se hace presente y no puedo más que recordar los días del pasado, los días felices a tu lado.

Ese cabello que enroscaba en mis manos, esas cosquillas que te hacían reír y bailar a mi vera. Ese sentido del humor que tantas noches me ha conquistado. Esos abrazos, esos besos, esos susurros, ese amor… Todo ha sido por y para ti y no entiendo qué nos ha podido pasar para estar en lo más bajo después de haber estado volando de felicidad. Porque me siento así, como que el frío ha llegado a mi vida para quedarse. Miro a través del cristal y me da por pensar… ¡qué gran error dejarte marchar! Pero es que no se cómo arreglarlo, no te sé decir cómo podría volver a tenerte en mis brazos de la misma forma que te tenía por entonces. No sé si me explico…

Pensaba que alejarnos el uno del otro merecería la pena porque nos iría mejor a ambos, pero ya he visto que no. Por mucho que te las intentes dar de que estás bien, sé que no es así porque aún te siento incluso cuando estás lejos. Sigues siendo esa persona encantadora incluso cuando no estás alrededor. Porque hoy hace frío y me parece que no puedo remediarlo de ninguna forma. Había pensado que quizás unas bonitas palabras para expresarte lo mal que estoy sin ti y lo bien que estaba contigo, puede hacer milagrosamente que volvamos a vernos, que volvamos a darnos una nueva oportunidad o que al menos volvamos a mirarnos a los ojos y podamos hablar sin discutir. Que el fuego de tu vida, que la calidez de tus palabras y que el calor de tu amor volviese a mi vida para siempre sería la clave para quitarme este frío.