Te echo mucho de menos

Y es que echarte de menos es lo que hago casi a toda hora. Me cuesta no rendir cuentas antes el destino, por eso de que te necesito ver casi a diario. Ahora ya no es lo mismo levantarme un lunes y encarar la semana que hacerlo como lo hacía antes, a tu lado, contigo siempre presente. Mis besos con amigos, familiares eran en blanco y negro, pero tus besos le dieron el color que mi vida necesitaba en ese preciso momento. Porque a pesar de haberlo pasado mal, tú me hiciste levantar la cabeza y ver la vida de otra forma, de otro color. Ahora ya no estás, te has ido de mi lado y no quiero forzar a que vuelvas a mí, pero tampoco me quiero quedar con las ganas de decirte lo mucho que aún te quiero. Porque te echo mucho de menos, y eso es un hecho, es la realidad.

La verdad es que me dejaste un poco en fuera de juego con eso de querer acabar la relación, tampoco nos vamos a engañar. Pero pensar en una posible vuelta es mi único refugio mental al que puedo acudir ahora, en estos momentos tan bajos, tan tristes tan… todo. No sé ni describir el dolor que siento en mi corazón, te lo digo de verdad, se me hace un mundo incluso hablar de ello. Al menos espero que estas palabras lleguen a tus manos y sepas que lo nuestro era real y que lo echo en falta, de verdad.

A veces salgo a la calle y aunque me encuentre con miles de personas a mi alrededor, siento eso tan temido y tan evitado… la soledad. Sí, de verdad que lo hago. Esto es porque no estoy a tu lado, porque cuando estaba contigo simplemente eso me bastaba para ser feliz… y ahora ya no lo estás y siento la desconsideración por cada esquina que recorro, por cada metro que ando.

Ojalá vuelvan esos besos tuyos que tanto me llenaban, que tanto color daban a mi vida, a mis mofletes y a mi corazón. Porque te echo mucho de menos y no se cómo curar este dolor.