Amorcito mio

 

Aunque la mayoría de personas no sean capaces de sentirlo, yo lo hago. Hablo del amor, y es que anoche mientras pensaba en qué podría redactarte a ti, amorcito mío, cerré los ojos y vi delante de mí la utopía, la gran verdad. He caído en la cuenta de que a veces no sé que decirte y no por falta de ilusión, sino por un exceso de ella que me hace quedarme sin palabras. Podría explicarte mil cosas, expresarlas, pero también sé que reclamar las palabras a Dios y soltarlas por la boca… quizás no es siempre la mejor manera o la única, de enunciar las emociones.

Al abrir los ojos me despierto de esta utopía y mis sentidos me hablan, postulándose a ponerse a tu lado, mirándote de frente y diciéndote lo mucho que te amo. Porque ni quiero otros besos, ni otros abrazos ni cualquier otro número de teléfono que me llame por la noche y que me intente camelar. Me encantas tú, tus sonrisas, tus abrazos y sobre todo, tus locuras y tu mirada. Me encanta mirarte, verte sonreír incluso a veces sin ninguna razón aparente y que tu rostro se ponga tan rojo como un tomate de pura vergüenza. Esas mejillas calientes, tiernas y rojizas como un adolescente..

Amo tu forma de hablar,  de expresarte, tus gestos, tus mentiras, tus verdades, tus bondades y tu aroma. Adoro estar contigo amor, no puedo evitarlo. Porque cuando estoy contigo se me olvidan todos mis problemas, todas mis penas y sólo estoy feliz. Si alguna vez he hecho daño a tu corazón te pido perdón, si es que me lo merezco. Porque el amor que siento por ti es tan real como grande, tan verdadero como inmenso y creo que el ser correspondido es lo mejor que me ha podido pasar en la vida.

Te quiero amorcito  mío, me encanta que te acerques a mi mientras estoy desprevenida y que me abraces por la espalda como el día uno. Me encanta que me digas que me quieres y que me susurres un gran te quiero. Espero que te guste esta carta, te amo.