Besos ardientes

besos ardientes

Quién no ha querido “sufrir” o hacer disfrutar a otra persona con uno de esos besos tan cálidos como jugosos, fogosos y calientes… Hoy hablamos de los besos ardientes. Sí, de esos besos que nos hacen ver las estrellas al sentir los labios húmedos, calientes y seguros de la otra persona.

Cuando quiero un beso ardiente tuyo, lo único que tengo que hacer es mirarte a los ojos y sabes lo que necesito. Hay gente que necesita masajes, que necesita irse de compras o simplemente hablar cuando se sienten mal. Yo necesito un beso tuyo para dejar de lado las tristezas, para no venirme más abajo y para subir hasta el cielo, directa hasta el paraíso. Un beso ardiente es lo que necesito, uno de esos besos que nublan mi vista, que dejan mi existencia en el aire y que cortan la respiración.

La foto de los labios envueltos en azúcar expresan al cien por cien lo que uno de esos besos ardientes supone en las personas. Un éxtasis de dulzura, de amor, de pasión y de romanticismo. Necesito que marques el ritmo de la relación con un latido tras otro, con un beso ardiente y otro más.

No importan los regalos, no importan los momentos vacíos, la materia. Importa el beso, el amor y el mundo de la relación. Los besos ardientes son los más pasionales y aunque es verdad que no siempre se necesita esos besos, la mayor parte del tiempo son los mejor recibidos. Los besos lentos, los rápidos y los cortos son los más habituales. Pero un beso ardiente acaba siempre en otra cosa mucho más ardiente y es que uno de estos mordisquitos en la boca de la persona que más te atrae en este momento, que más te gusta, que más te llena y que más te importa… no tiene precio.

El valor de un beso se mide por los momentos que estás sin respiración, con cosquilleo en el estómago, con calor en las mejillas, con la mente en blanco y con la sensación de estar volando. Eso es un beso ardiente y no puedo esperar más a recibirlo de tus labios.