Eres como una hermana

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Mi querida amiga:

Desde que era tan solo una simple niña, he aprendido a valorar todas aquellas cosas con las que consigo que mi vida tenga sentido, pues la felicidad es una de las metas que en un futuro aspiro a poder conseguir.

Me gustaría poder dedicarte todas estas cartas de amistad, para que pudieras comprender todo lo que significas para mi, y todo lo que he aprendido estando a tu lado todos estos años.

Espero que puedas disfrutar de esas cosas que te hacen sonreír día tras día, por que me has demostrado que eres una de esas personas que vale la pena tener a nuestro lado, por siempre.

Nos conocimos cuando éramos tan solo unas simples niñas que iban en el colegio, juntas conseguimos superar momentos que en ocasiones parecían total oscuridad, pero con tu amistad sincera y tu sabiduría, he aprendido que la vida está para disfrutarla al máximo en todos y cada uno de sus aspectos, sin dejarnos llevar por la tristeza o la falta de esperanza en esos momentos de terror en los que parece que nunca mejorará nuestra situación.

Gracias de corazón por haberme cuidado como una hermana, sangre de tu propia sangre, por la que te has dejado la piel, por que es precisamente en estos momentos complicados en los que más se valoran las amistades sinceras, pues no tienen miedo de decir cual es la verdad aunque nos haga daño.

Espero que puedas valorar la sinceridad de las palabras que hoy te dedico, pues jamás habrá nadie que te quiera tanto como lo hago yo, por que esta amistad forma parte de los recuerdos más especiales de toda mi vida.

Te quiero con todo mi corazón, y espero que nuestra amistad pueda seguir día tras día, por que estar a tu lado es una de esas cosas que consiguen animar lo más hondo de mi corazón.