Lágrimas en el cielo

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Mi muy querido amigo,

Hoy me acuerdo de ti más que nunca. De cuando éramos pequeños y no había manera de que nos separáramos, ¿qué ocurrió? Yo te lo diré, la distancia es algo muy fuerte y, aunque hemos intentado paliarla con mensajes, llamadas y email, nos ha separado y destrozado. Pero quiero que sepas que hoy, que para nosotros es un día muy importante, tú siempre estarás a mi lado. Te siento más allá del tiempo, más allá de todo lo que podría ser y no ser. Pues eres mi gran amigo, esa persona con la que siempre he querido contar.

La vida es a veces curiosa, ¿no crees? Yo siempre pensé que en los momentos importantes, cuando me graduara, cuando encontrara mi primer trabajo, cuando le pidiera matrimonio al amor de mi vida, podría llamarte y contarte con alegría lo que nos había pasado. Pero hoy me siento mal, pues me encantaría poder hacerlo. Así que he decidido escribirte esta carta y dejar las tonterías de lado. Sabes que siempre estaré esperando. Yo he dado un gran paso hoy contándote mis sentimientos, ¿podrías tú descolgar el teléfono y llamarme? Te espero.

Seguro que hoy tú también estás pensando en mí, solo tienes que hacer fuerzas y ganas. No voy a responder mal, al contrario, te prometo que sentirás como si el tiempo no hubiese pasado para nosotros, que podríamos estar siempre el uno para el otro. Nuestra amistad es un lazo increíble, que nos hace más fuertes de lo que éramos antes sin tenernos. Recuerda nuestra infancia, nuestras confesiones y todo lo vivido. Recuerda hoy, mira al cielo y acuérdate de mí. Si me echas tanto de menos como yo a ti, no lo dudes, estoy a un número de distancia.

Llámame amigo, te estoy esperando al otro lado.