No hago más que imaginarte

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Entre las tinieblas de mi existencia atormentada,

pues en mi cabeza habita una mujer enamorada,

no hago más que pensarte e imaginarte,

por que te añoro, y necesito abrazarte.

Como el aire deja su huella en mi pelo,

así es la locura con la que te anhelo,

lloraré por mil y una noches,

sin conocer el consuelo,

por que te necesito ¡que lo sepa el mundo entero!,

esta traición no conoce de amor verdadero,

tan solo de dolor que por siempre será duradero,

por que me engañaste con las más dulces artes,

me hiciste entregarte todo lo mejor de mí,

¡y puedo decir que al hacerlo bien me sentí!,

pero en tus ojos una noche descubrí,

que no me amabas: por desgracia, era así.

Te fuiste sin dejar ni rastro,

tan solo un profundo dolor en mi corazón,

que cada noche halla, presa de la sin razón.