Quiero abrazarte tanto

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Como a nada en el mundo antes, como cuando sigo tus pasos, como cuando un lobo o un gato en celo buscan una nueva casa, un nuevo hogar y una nueva pareja en la que introducirse, disfrutar y procrear. Sigo tus pasos, sigo tu caminar, y quiero que sepas que la puerta de mi corazón está abierta de par en par, porque estaba en la penumbra hasta que acabé a tu lado, amor.
Porque quiero abrazarte tanto como un niño abraza a su madre, como una abuela abraza a sus nietos y como el más enamorado de los soldados abraza a su familia antes de partir. Porque tus manos frías corren despacio sobre la piel de mi cuerpo, calentándome lentamente, haciendo que olvide todo los reproches que alguna vez imaginé. Porque hablar contigo hace que me desnude, todos mis secretos brotan y salen a la luz, no puedo evitar tener esa soltura y sacar mis secretos frente a ti.
Tus manos tibias me rozan la cara y siento que necesito que vengas conmigo, como si estuviese en el malecón con el último barco antes de partir y librarnos del fin del mundo. Me gustaría andar por la tierra sabiendo quién soy y porqué soy como soy. Y eso sería gracias a ti, encauzarías mi vida, mi rumbo. Porque tu nombre me da una calidez que hasta tengo grabado a fuego la primera mirada que me echaste antes de darnos nuestro primer beso.
Quiero abrazarte tanto que a veces creo que me paso de pesado, pero es que… no lo puedo evitar, sinceramente. Tenemos nuestros rincones físicos en donde compartimos momentos, historias, risas y llantos. Pero tú tienes un rincón dentro de mí que siempre te pertenecerá, seas mi pareja o no. Y ese rincón está en mi corazón. Una vez se entra en él a través del alma, ya nunca se sale, porque lo pongo difícil para entrar y entran personas contadas.
Tú eres la que tiene la llave de ese rincón, de mi corazón. Te amo y quisiera abrazarte tanto como pudiese durante todos los días de mi vida.