Seré tu Romeo, y tú mi Julieta

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El amor, ¡ay el amor!, un sentimiento que desde el inicio de los tiempos ha conseguido volver locos a los seres humanos, haciéndoles sentir mariposas en el estómago, haciéndoles derramar lágrimas en la oscuridad de la noche, y descubriendo que la vida no es una experiencia sencilla, ya que para triunfar en ella debemos de esforzarnos por conseguir nuestros sueños.

Esta carta de amor que hoy quiero dedicar es para una mujer que desde que llegó a mi vida me ha cambiado por completo, me ha ayudado a comprender que no estoy solo en este mundo, que me comprende, y que estará siempre a mi lado, por que nuestros corazones están conectados por unos lazos que son invisibles para nuestros ojos.

La mujer que me ha robado el alma es alguien que no podría describir con sencillez, ya que es simpática, inteligente, severa, alegre y portadora de una belleza que sería capaz de dejar sin habla a muchos de los hombres que la vieran.

Por eso me siento tan feliz de poder tenerla a mi lado, de poder disfrutar de cada día que pasa cogiendo su mano, compartiendo cada segundo y trasformando mis memorias en recuerdos repletos de dulzura que siempre guardaré en lo más profundo.

Me has dado todo a cambio de nada, me has abierto el corazón sin miedo, para descubrir que todavía había muchas cosas por sentir, sin la necesidad de tener que sentir miedo.

¿Como podría expresar a través de simples palabras todo lo que he aprendido mientras he estado contigo?, sé que me quedo corto, pero no me arrepiento, pues me gustaría poder hacerte la persona más feliz de la tierra, y esa será mi misión en la vida.

Te quiero mucho, por que yo soy tu Romeo, y tu mi eterna Julieta.

Nunca cambies.