Te debo mi vida entera

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Querida madre:

Cuando era tan solo un niño no había nada mejor que pasar las tardes a tu lado, para poder disfrutar juntos de juegos y aventuras que tan solo tú eras capaz de comprender. Cuando crecí y comencé a convertirme en el hombre que ahora soy, sé que no estuve a tu lado todo lo que me gustaría, algo de lo que me arrepiento de corazón.

Estas palabras que hoy te escribo madre, son para decirte que te debo mi vida entera, que has sido la persona más importante, la verdadera reina de mi corazón, por que me has ayudado a comprender todos los secretos de la vida, así como a aprender de cada error y de cada mala experiencia.

Te quiero.