Tormenta en mi alma

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Estas tristes palabras de amor que hoy voy a escribir son para todos aquellos que están dispuestos a entregar su corazón sin pensar, y es que en el amor a veces necesitamos retirar la impaciencia, la imprudencia, y los impulsos irreflenables antes de actuar, ya que de otra manera podremos caer en las redes de una persona que juegue con nosotros y nos rompa en mil pedazos el corazón.

Todo comenzó una tarde de otoño de esas en las que el tiempo es cálido y el viento mece las hojas de los árboles a su antojo, una de esas tardes tan románticas en las que todo parece llegar a suceder, y así fue en mi caso, por que la encontré paseando sola, sin rumbo, y me embrujó con su enigmática mirada y su misterio, tan presente en el aura que la rodeaba.

Me acerqué a ella casi como embelesado por un hechizo y comenzamos a hablar sin parar hasta que cayó la noche, como no podía imaginar que me iba a separar de ti nada más conocerte, te invité a cenar, y ahí comenzó nuestra trágica historia de amor, algo que me ha roto el corazón como si fuera algo tan frágil como un cristal.

Cada día que pasaba me enamoraba más perdidamente de ella, de su belleza, del dulce sonido de su voz, que como un veneno iba calando más y más profundo en mi corazón.

Llegó un día en el que desapareciste, sin dejar rastro, y cual fue mi sorpresa al saber que hacía tiempo que te veías con otro hombre, y quedabas con él a mis espaldas.

¿Como pudo hacerme esto la mujer que tanto amaba y a la que entregué mi corazón?, jamás llegaré a comprender el motivo, sin embargo sé que he aprendido la lección y no volveré a entregar mi amor sin pensar en las consecuencias.