Un llanto desesperado

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Soy un lobo estepario, perdido, tan solitario y amargado,

que como espinas se me clavan los besos que me has dado.

He sido querido hasta que la noche llegaba, he sido odiado,

y por tus labios de miel y azúcar poco respetado.

Ahora tan solo me queda ya un recuerdo que me duele cada día más,

entre aullidos, lágrimas, y suspiros de desamor me pregunto donde estarás,

y como a mi me sucede, todas las noches sin falta me recordarás.

El amor es la mayor alegría que puede sentir nuestro corazón,

pero cuando falta duele como ninguna otra cosa, esa es la razón,

de que nos dejemos llevar como esclavos por este sentimiento,

se clava en lo más hondo y oscuro de nuestro pensamiento.

Mis llantos desesperados aparecen cada noche por que no estás,

y te busco perdido entre las sombras, pero sé que no aparecerás.