Un verano que no puedo olvidar

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Era tan solo una simple niña inocente cuando todo sucedió,

¡qué suerte la mía!, que conocí a la persona que me enamoró.

Una historia de verano, frágil como la primavera,

para recordar, más que la importancia de la vida entera.

Entre sus brazos me sentía más viva que una rosa al sol,

por eso sin remedio tuve que entregarle mi pobre corazón.

Han pasado muchos años y ese verano no puedo olvidar,

por que fue la primera vez que me pude enamorar.

Un sentimiento como el que jamás existirá otro igual,

mi corazón llora de amargura cada vez que me pongo a recordar.

Pero trato de no pensar para la cordura poder recuperar,

por que él, con el buen tiempo, desapareció sin más.

Estas memorias guardare como el mayor de mis tesoros,

calentarán mi alma hasta que los recuerdos sean ya como oros,

brillante como su cabello al sol, inocentes como la niña que aún soy.