No hay lugar para el arrepentimiento

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Esta noche, mientras la luna brilla en lo más alto del cielo,

quiero contar mi historia, sin temor, sin pena, sin ningún miedo.

Me enamoré como un niño que entrega sin pensar su corazón,

a una mujer preciosa, culta, inteligente: ¡mi perdición!,

pero ahora ella se aleja, dice que pronto ha de marchar,

y con ella se lleva mis ilusiones, hasta mis ganas de respirar.

En lo que siento, no hay lugar alguno para el arrepentimiento,

cada beso, cada abrazo, cada palabra, se las llevará lejos el viento,

pero no existe duda en mi cabeza, ni tan solo un momento,

pues lo más bello a su lado cada día experimento.

Su recuerdo durará toda la vida en lo más profundo de mi interior,

en las noches frías, estoy seguro, su fantasma me traerá calor,

por que no puedo olvidar los días a su lado, y el sabor de su amor.