Una amistad para toda la vida

14

Quizás sea tan solo un hombre soñador que piensa que todo tiempo pasado fue mejor, ¿y es que acaso no será verdad?, pues siempre recuerdo los momentos más felices de mi vida como algo pasado, y como momentos fugaces, pasajeros y frágiles como una pluma al viento, que ya no seré capaz de poder a volver recuperar.

Uno de los recuerdos más felices y que me hacen sentir ese calor en el corazón que tan solo se experimenta cuando un sentimiento es realmente genuino, es el recuerdo de mi mejor amigo, aquel con el cual durante mi infancia pasé tantos y tantos momentos felices y en los que tan solo importaban los juegos y la diversión.

Mi buen amigo, aquel al que me sentía tan unido que en ocasiones pensaba que formaba parte de mi, pero sin embargo, y como siempre sucede, crecimos, y nuestras vidas crecieron con nosotros y terminamos distanciados y sin saber nada el uno del otro.

Hoy y a través de estas palabras quiero hacer un llamamiento para apostar por la amistad verdadera, esa que sabes que estará ahí toda la vida, y de la que no te arrepentirás nunca, pues los amigos son uno de los bienes más valiosos de los que podemos disponer las personas.

Me arrepiento de no haber conservado a mi buen amigo de la infancia durante mi vida adulta, y pese a que ahora posea nuevos amigos a los que quiero con toda la fuerza de mi corazón, no podrán asemejarse a la relación que tuve durante los días más felices de mi infancia.

A todos aquellos que durante su camino en la vida hayan conseguido encontrar a un amigo de verdad con el que puedan compartir todos los aspectos de su vida, no deben abandonarle, pues con el tiempo se darán cuenta de que esa amistad es lo más valioso que podrán encontrar durante todos los días de su vida.